Castronuño, Xokoreto y el poeta.

Con motivo de celebrar el día de la madre fuimos a Casa Pepe a comer en familia. Todo estuvo exquisito: la comida casera, el vinito de primera y la atención -como siempre- cercana y afable. La verdad es que estuvimos como en casa. ¡Siempre nos sentiremos parte de Castronuño, al fin y al cabo, aquí elegí nacer!

Cuando llegamos a los postres y vi que en la carta decía “Tarta Xokoreto”, pensé: -“Ñam ñam chocolate, ¡que rico broche de oro!”- En realidad resultó ser de pistachos, muy rica también. Total, que siguieron los cafés y las despedidas: ¡seguro que nos volvemos a ver, Casa Pepe!

Antes de despedirnos decidimos dar un paseo para visitar la escuela, la ermita y La Muela. En el camino pasamos por la puerta de un establecimiento que ponía “Pastelería Xokoreto” y entonces ahí lo entendí: La tarta era de ellos.

Y allí estábamos disfrutando del solecito, el cielo celeste y despejado, el hermoso paisaje y las vistas a nuestro querido Duero, cuando nos encontramos que debajo de unos árboles había un grupo de personas cuya energía me llamó la atención.

Estaban todos muy atentos a un joven vestido con casaca negra que hablaba animadamente mientras las personas del grupo se acercaban a la mesa sirviéndose postres y dulces, a la vez que comentaban las sensaciones que estos sabores les provocaban. Todo esto bajo una suave brisa de primavera y unos frondosos árboles castellanos. Una escena envidiable, ¡qué ganas de ser parte de ese grupo!

Así es que cuando todo terminó nos acercamos y, como buenos curiosos que somos, descubrimos que se trataba de José Ignacio (Katacho para los amigos), responsable de Xokoreto (al principio te hablé de ello, ¿lo recuerdas?) y todo cobró sentido ¡el puzle se armó en mi cabeza!

Nos contó que estaba haciendo una degustación de sus exquisiteces a un grupo que había venido desde Valladolid siguiendo la “Ruta del Vino Rueda”, a quienes estaba presentando, entre otros productos, su última creación: “Las gominolas de vino de cuatro denominaciones de origen”, una particular forma de rendir homenaje a su tierra que tanta riqueza ofrece a todo aquel que se acerca.

Le hicimos esta entrevista: 

Si quieres conocer más a Katacho y sus delicias, visita su web en http://www.xokoreto.com/.

Y cuando creíamos que lo habíamos visto todo, resulta que nos encontramos con Valentín, el poeta que nos deleitó con sus versos.

Aquí, tal como guía turístico, en poesía nos hace un paseo por todo el entorno de Castronuño:

Este segundo poema dedicado a Castronuño y toda su gente:

A nuestro día no le faltó de nada: lindo tiempo, familia, buena gastronomía, un entorno natural maravilloso, productos creativos e innovadores inspirados en la riqueza de esta tierra y nuevos amigos. ¿Qué más podemos pedir?